Bueno, pues ya me he decidido, la verdad es que me ha costado mucho porque la vida da muchas sorpresas y algunas no son agradables, pero hay que arriesgarse a hacer cosas locas, distintas, fuera de lo que hacemos habitualmente para poder desarrollarnos como personas y como trabajadores. No siempre salen las cosas que hacemos bien, pero ahí reside el encanto, en el riesgo, en el no saber, en el ¿y ahora qué? Por todo esto me he decidido a montar mi propia oficina en un centro de negocios Madrid . Mi marido dice que estoy un poco loca pero me apoya al cien por cien y eso me llena de orgullo, saber que no estoy sola que siempre está detrás, respaldando mis ideas y mis locuras, la verdad es que si no fuera por el muchas de las cosas que hago ni siquiera las pensaría, es mi apoyo y mi freno ante las locuras. Estudié arquitectura porque mi padre lo es, uno de los mejores arquitectos que he conocido nunca, y dicen que de tal palo tal astilla, yo soy la astilla porque mi he...