miércoles, 9 de septiembre de 2015

Esperanza real para el sector del coche

Las cifras no mienten, el sector del automóvil está lanzado y va ya por su enésimo mes de crecimiento en lo tocante a las ventas. Si echamos un vistazo a las cifras interanuales veremos que éstas arrojan guarismos cercanos al 25% con respecto al año anterior, lo que ha colocado la venta de turismos de nueva matriculación en niveles de 2010.

El asunto es enormemente positivo y está permitiendo tomar aire a un sector muy castigado por la crisis. Y aunque todavía queda mucho que hacer no es menos cierto que las cosas están yendo de maravilla. Puede que el plan PIVE haya tenido que ver en el relanzamiento de las cifras de negocio, pero si ha sido así nos alegramos de su efecto positivo.

Sin embargo, y demostrando así que las cosas son enormemente paradigmáticas en el  mundo del motor, otros subsectores dentro de este complejo universo también están demostrando una salud muy adecuada.

desguaces y piezas

Por ejemplo, los desguaces y piezas de segunda mano han convertido sus ventas en números verdes, al menos, desde 2008, lo que indica que los clientes cada vez confían más en lo que ofrecen los servicios de venta de repuestos usados. Desde que estos negocios decidieron tomar cartas en el asunto y ofrecer una certificación de lo que vendían el volumen de ventas ha crecido sin parar, demostrando así que los clientes prefieren pagar el precio justo y obtener, a cambio, una calidad más que aceptable. Parece que vamos madurando…

Y aún queda otro sector por revisar que, aunque pueda parecer imposible, está demostrando una vitalidad impresionante: el de los coches de segunda mano. En este  caso lo que interesa no es adquirir un único repuesto, sino el utilitario entero. Y ahí están los salones de coches de ocasión para demostrar que lo que estamos diciendo no es ningún bulo, y que los automóviles de ocasión han multiplicado sus ventas conforme pasan los años.

Conclusiones

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? Pues la primera de ellas parece obvia: la crisis puede seguir existiendo como algo latente que está ahí, pero no es menos cierto que sus efectos parecen  minimizados. Y naturalmente, otra cosa que se ha puesto de manifiesto es que no podemos estar sin coche, porque una berlina nos permite la autonomía que el transporte público no nos brinda. Por eso la gente, en la medida de sus posibilidades, se busca la manera de seguir montado en una plataforma rodante.

Lo que no somos capaces de dilucidar es si esta situación de status quo va a durar mucho o se decantará por uno de los tres sectores que hemos comentado. Eso lo dirá el tiempo, pero al menos nos alegra ver que unos negocios tan castigados como los referidos al mundo del coche estén saliendo  a flote.

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